Frente al avance de la derecha en El Salvador: la recomposición del FMLN junto al pueblo debe ser garantía para nuevas victorias

Frente al avance de la derecha en El Salvador: la recomposición del FMLN junto al pueblo debe ser garantía para nuevas victorias

En las recientes elecciones de para alcaldías y diputados de la Asamblea Legislativa en El Salvador es claro el triunfo de la derecha y en particular del principal partido de oposición  al gobierno de presidente Sánchez Cerén y al proceso de cambio que se inició hace ocho años.

El resultado le permitió a Arena obtener 39  diputados (cuatro más que lo tenía), mientras el FMLN obtenía 23 (ocho menos que lo que poseía) el resto se fueron a los partidos de derecha Gana con 10 diputados, PCN con 9 diputados y PDC con 3, el partido CD logró uno, y un candidato no partidario; con este resultado la derecha tendría la mayoría simple y la mayoría calificada, aunque al partido Arena le tocaría negociar con los otros partidos de derecha tanto la mayoría simple de 43 votos y la mayoría calificada de 56 votos.

El FMLN logró ganar 67 alcaldías, lo que significa 15 menos con respecto a los resultados del 2015, año en el cual ganó 82 comunas. ARENA, con 144 las alcaldías de 119 alcaldías que ganó en el 2015. El FMLN ha logrado dos (San Miguel y Zacatecoluca, aunque esta última aún en disputa) de las 14 cabeceras departamentales; Arena logró nueve (9), dos son del  PCN y una del partido Gana. La capital fue ganada por Arena después que el 2015 la perdiera con el FMLN, con al actual alcalde Nayib Bukele, quien fuera expulsado del partido de izquierda por su clara posición anti-partido.

Es importante destacar que en el área metropolitana se perdieron bastiones tan importantes con Soyapango y en el interior del país, alcaldías que eran bases históricas del FMLN con Jiquilisco, en Usulután, y Tecoluca, en San Vicente.

El partido Arena obtuvo 822,422 votos frente a los 474,891 del FMLN superándolo en 347,531.23 votos, la suma de los votos de ARENA podría no superar los más de 900,000 votos que logró en las elecciones legislativas de 2015, mientras el FMLN que tuvo 840,619 votos en ese momento, hoy tendría 365,728 menos. En las elecciones de 2015 votaron un total 2 347 172, mientras en 2018 votaron  2,421, 886. Lo que indica un leve incremento de votantes.

Este resultado significa un avance de la derecha en El Salvador en su objetivo de recuperar el gobierno central en las próximas elecciones de marzo del 2019.

Es necesario tomar en cuenta factores que incidieron en estos resultados:

La guerra mediática contra el FMLN y el gobierno de El Salvador. Uno de los mayores factores que ha incidido en el resultado electoral es el uso de la maquinaria mediática tanto escrita, radio, televisión e internet. Los ataques al gobierno y al FMLN se han enfocado a catalogar al gobierno de incapaz y corrupto, por supuesto esto en una relación directa contra el FMLN.

Ni el gobierno ni el FMLN han podido detener esa ofensiva, dejando a los grandes medios de la derecha incidir en la opinión pública hasta el punto de ocultar de cualquier forma avances en áreas como la educación, la salud, economía y seguridad.

El aspecto de la seguridad ha incidido sensiblemente en la población; para ello, los medios de comunicación han generado una situación de zozobra y miedo. Esto se complementa con las alianzas establecidas entre el partido Arena y los pandilleros, donde han tenido particular incidencia en el área metropolitana de San Salvador.

El factor Bukele ha calado en sectores de la clase media urbana, en particular en la capital, donde además un buen sector que votó por el FMLN en 2015, hoy se abstuvo; por ello la diferencia de votos tan grande entre la candidata del FMLN y el de Arena.

El FMLN y el gobierno, en una forma muy débil, han tratado de dar a conocer los avances durante estos años de gobierno, pero no han sido suficientes y se han confiado en la capacidad de movilización de la estructura del partido para desarrollar la pasada campaña electoral.

La estrategia de la derecha, que ha cambiado todo el mecanismo de votación a través de los dictámenes de la Sala de lo Constitucional, mediante el voto cruzado y el voto por rostro, ha permitido a la derecha tener ventaja frente a la estrategia de voto por bandera que implementó el FMLN, y que en otro momento dio resultado, pero esta vez fue superado significativamente por la derecha.

La capacidad de organización y movilización del FMLN ha quedado limitada a la estructura del partido. Hacen falta otros actores, como las organizaciones sociales y populares que durante la campaña de 2014 pudieron derrotar a Arena en las elecciones presidenciales.

El objetivo central de la oligarquía salvadoreña y del mismo imperialismo es acabar con el FMLN como alternativa real de cambio para el pueblo salvadoreño. La primera etapa del plan ya la han logrado y es precisamente generar apatía y frustración en el pueblo; la segunda etapa, sacar del gobierno al FMLN y convertirlo en una fuerza débil, incapaz de ser alternativa frente a la política de la derecha, se abre como un nuevo frente de batalla y resistencia popular.

La nueva situación plantea para el FMLN un gran reto que implica, como lo ha indicado su dirección, la necesidad de hacer un profundo análisis, que permita impulsar nuevas estrategias y readecuaciones orgánicas. En esta situación vale la pena recordar ejemplos que puedan servir  de ejemplo y orientación para avanzar en los procesos que se acercan. En ese sentido bien vale tomar en cuenta el caso de Venezuela en las elecciones de 2015, cuando se perdió la mayoría calificada y significó un duro revés para la Revolución Bolivariana; en aquel momento, las correcciones que se dieron fueron acompañadas por la fuerza del pueblo,  y por eso hoy la situación política ha cambiado sustancialmente, dando como resultado que en las tres últimas elecciones la derecha fue derrotada consecutivamente y se vislumbra un nuevo triunfo del chavismo en las presidenciales del próximo mes de mayo.

La derecha y los medios de comunicación buscan dar un golpe mortal al FMLN; por ello han salidos voces oportunistas, que pretenden generar confusión atacando al partido y su dirección con el objetivo de contribuir a su destrucción.

A pesar de los resultados, el FMLN se mantiene como la segunda fuerza política en El Salvador y es la esperanza para el pueblo trabajador; es importante en la nueva situación política que el FMLN se platee una iniciativa estratégica, donde junto al  gobierno nacional, los gobiernos locales y el movimiento social, se pueda derrotar a la derecha y a los candidatos de la oligarquía en las presidenciales de 2019.

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