La injerencia de EE. UU. en El Salvador y el miedo a la expansión de China

La injerencia de EE. UU. en El Salvador y el miedo a la expansión de China

Desde el golpe de estado de octubre de 1979 donde una operación de la CIA concreta que buscaba detener el proceso insurreccional en El Salvador para impedir que las fuerzas revolucionarias tomaran en poder como ocurrió unos meses antes en Nicaragua con el triunfo de la revolución sandinista el gobierno de EE. UU. ha tenido una activa presencia a través de su embajada.

La guerra que se inició desde enero de 1981 fue financiada por los EE. UU. donde los gobiernos en El Salvador que estuvieron en el periodo de guerra conto con el apoyo político, militar, técnico, financiero estadounidense.

Los bombardeos y masacres a que fue sometido la población en las zonas controlada donde la guerrilla, tenían la etiqueta de “made in USA”, entre

 un millón y hasta tres millones de dólares gastaba el gobierno norteamericano para sostener al gobierno salvadoreño.

Practicante el estado mayor de la Fuerza Armada de El Salvador era dirigido por asesores gringos además del armamento y pertrecho que era parte del negocio de la guerra con el que se lucraban el consocio armamentista gringo además de los ochenta mil salvadoreños también hubo sus cuantos militares norteamericanos muertos.

La decisión de terminar la guerra en El Salvador también fue producto de la disposición estadounidense que veía ya la guerra no le daba ganancia incluso en oposición de la propia oligarquía salvadoreña que no estaba dispuesta a ceder en nada frente a la guerrilla.

Al termina la guerra los EE. UU. mantuvo su apoyo a los distintos gobiernos, pero financieramente fue disminuyendo y desde el punto geopolítico El Salvador ya no constituía una amenaza para los norteamericanos.

En la actualidad uno de los mayores donantes para proyecto en el país lo constituye los estadounidenses con el programa FOMILENIO una especie de compensación y forma de mantener el chantaje político en EL Salvador aproximadamente uno 260 millones de dólares quinquenales dirigido especialmente a proyectos de infraestructuras bajo estricto condicionamiento político.

Desde la época de la guerra la “embajada” como se le conoce a la representación de diplomática de EE. UU. en El Salvador se inmiscuye en cualquier aspecto importante de la vida de la nación centroamericana en este año preelectoral tiene un protagonismo más activo.

Hay que destacar que el principal recurso natural de El Salvador es su gente muy trabajadora y anegas que hoy tiene más de 2,5 millones emigrados en EE. UU. Productos de la guerra y la desigualdad respaldada por los mismos norteamericanos esta diáspora aporta más de 3.5 mil millones de dólares estadunidense al año al PIB del país centroamericano.

El Salvador es un país no cuenta con grandes recursos mineros o petroleros como puede ocurrir con otros países donde el gobierno de EE. UU. interviene sistemáticamente como es el caso de Venezuela; pero su ubicación estratégica en Centroamérica siempre lo ha tenido en la mira de los imperialistas del norte.

La existencia de un gobierno que no corresponda políticamente a los EEU es una preocupación por ellos la necesidad de llegue al ejecutivo los represente de un partido más afín a las políticas imperiales es importante.

Los dos gobiernos del FMLN han tratado de romper con la dependencia económica exclusiva de EE. UU. por ello los acercamientos a gobiernos de América Latina por el ejemplo los integrantes del Alba, y de otros continentes como son Rusia y China.

Para los EE. UU. esto no es muy grato ya que pone en peligro la hegemonía que tiene la región centroamericana una muestra de ellos son los acontecimientos que ocurren en Nicaragua donde en la actualidad hay en proceso un golpe de estado de los denominados “suaves” una estrategia utilizada por la CIA para deshacerse de gobierno que no son a sus fines; este tipo de operaciones se realizaron en Venezuela, pero fracasaron sin embargo lograron sus objetivos en Libia y Ucrania igualmente lo realizaron en Siria pero no le resulto.

Es claro que, si en las próximas elecciones que se realizaren El Salvador donde se tenga que elegir al próximo presidente en un primer esfuerzo los imperialistas y la derecha buscan lograr la derrota electoral del FMLN en las urnas, pero si no el escenario de un golpe suave estará listo para ser aplicado.

El gobierno de la República Popular China y su economía desempeña un papel importante en el escenario internacional, el gigante asiático constituye la segunda economía del mundo y en pocos años será la primera; la relación económica y política que realizan los chinos nunca se equipará con las imposiciones norteamericanas e injerencista.

En la actualidad El Salvador no tiene relaciones con China, pero la lógica indica que el acercamiento los llevara a restablecerlas como ha sucedido con Costa Rica, Panamá y República Dominicana en la región.

Recientemente el gobierno de El Salvador anunció de la posibilidad de que empresas chinas inviertan en particular el puerto de la Unión en el cual está interesado en desarrollar proyectos esto se vincula a la creación las Zonas Económicas Especiales ZEE en la zona oriental del país.

El gobierno de Taiwán desde que terminó la guerra en China en el año 1949 con el triunfo del Partido Comunista de Mao Tse-tung y la derrota del Kuomintang dirigido por Chiang Kai-Shek se convirtió en un protectorado de EE. UU. y el reconocimiento que tuvo hay ido disminuyendo hasta el punto de que en América Latina solo cinco países reconocen al gobierno de Formosa.

Taiwán siempre fue aliado de gobierno de derecha y en Centroamérica hay cuatro países que todavía lo reconoce como representante de China y uno de ellos es El Salvador con quien tiene una relación económica y cooperación para mantener su statu como estado reconocido; el caso de Francisco Flores fue reflejo de ese compromiso ya al igual que ocurrió con el gobierno de Guatemala de Alfonso Portillo para los mismos años que el expresidente estuvo en el gobierno recibieron dinero para apoyar su reconocimiento y después el gobierno taiwanés indico que la donación era para los damnificados del terremoto pero en realidad era un soborno por su apoyo político.

A EE. UU. le preocupa que el triángulo del norte en Centroamérica se fortalezca económicamente ya que eso le quitaría influencia en la región y de alguna forma la relación con China Popular abriría las puertas a más inversión y cooperación permitiendo un mayor desarrollo a eso le tiene miedo el gobierno de EEU y por eso las declaraciones de la embajadora norteamericana a la presencia del país asiático en Centroamérica.

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