La caída de Kabul: una derrota para los EEUU

La caída de Kabul: una derrota para los EEUU

La caída de Kabul en Afganistán ha sido de enorme impacto en la noticia geopolítica internacional. Muchos la comparan con lo ocurrido en Vietnam en 1975 cuando las tropas de Viet Cong tomaron Saigón y los EEUU sufrió una de la más importantes derrotas del siglo XX al ser humillado por el pueblo valiente de Ho Chi Minh. Esa comparación no es exacta ya que el pueblo del Vietnam tomó el poder ofreciendo evidentes perspectivas de un futuro mejor, panorama que no es nada claro en el caso de los Talibanes.

Lo que sí es claro es que la salida de las tropas imperiales de EEUU y la OTAN de Afganistán aceleró la descomposición del gobierno de ese pais y de su ejército. En conversaciones anteriores entre el gobierno de EEUU y los Talibanes se vislumbraba una escalada talibán que podía afectar directamente a los norteamericanos. Las tropas del Ejército Nacional Afgano no aguantaron la ofensiva anunciada de antemano.

El ataque a las Torres Gemelas en Nueva York fue la justificación para la intervención de las tropas de EEUU en Afganistán en el año 2001. Más allá de la invasión al país asiático, se inauguró una escalada militar mundial estableciendo un nuevo enemigo: el terrorismo islámico. Este vino a sustituir su enemigo tradicional, la Unión Soviética, que fue derrotada con todo el campo socialista europea al final del Siglo XXI.    Cuando el poderío militar ya parecía no tener validez, hasta de la misma existencia de la OTAN estaba entredicho, se inventó un enemigo sustituto, para justificar su continuidad.

El bombardeo de las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 fue el insumo principal del Pentágono para generar en el imaginario colectivo el peligro del nuevo enemigo. Usaron el mismo guión que ocuparon en el año 1941 para justificar la entrada de EEUU a la Segunda Guerra Mundial. En ese entonces, el ataque japonés a Pearl Harbor fue la chispa que encendió el odio a los japoneses y posibilitó la intervención estadounidense.

Se sospecha que el guión fue fingido en 2001; hay razonables argumentos para pensar que el ataque del 11 de septiembre fue una operación de falsa bandera preparada por los mismos estadunidenses para justifica su nueva estrategia de consolidación de su dominio mundial. Era poco creíble que la organización Al Qaeda que se adjudicó el ataque, creada    y financiada por la propia CIA para combatir a los soviéticos en Afganistán, bajo la figura de Osama Bin Laden, atacara a su progenitor. Así pasó también años después con la creación del Estado Islámico en Siria e Irak.

Sin embargo, Al Qaeda tenía bases de sus fuerzas en Afganistán cuando el atentado del 11 de septiembre y supuestamente desde ahí preparó la operación. Para entonces, los Talibanes gobernaban en Afganistán. Ahí la justificación de la intervención estadounidense y de sus aliados.

Los Talibanes gobernaron Afganistán de 1996 hasta 2001 después de vencer a las otras facciones que lucharon contra los soviéticos quienes se retiraron del país, que quedó en caos. La guerra interna se intensificó y los Talibanes se impusieron; los otros grupos se replegaron hacia el norte del pais creando la Alianza del Norte que posteriormente recibiría el apoyo de los EEUU en la invasión para derrotar a los Talibanes.

Durante el gobierno de los Talibanes se estableció un califato que implementó la Sharia o la ley islámica estricta, igual que en otros países de las monarquías árabes en el medio oriente. Y también se aplica en la región fronteriza entre Afganistán y Pakistán. Es ahí donde se radica la población pastún, principal base de apoyo de los Talibanes y para ahí se replegaron los Talibanes en 2001, frente a la invasión de EEUU y la OTAN. Resistieron durante años y se fortalecieron, poco a poco.  Lograron multiplicar sus finanzas con el cultivo de amapolas para la producción de opio y heroína y lo complementaron con donaciones de Pakistán y países árabes.

Esta estrategia de repliegue y acumulación recordó la estrategia del Viet Cong en que hizo lo mismo en Vietnam en los años 50s y 60s.  Los imágenes de la toma de Kabul en agosto del 2021 también trae al recuerdo de cuando helicópteros estadounidense salían de la embajada de Vietnam llevando personal al aeropuerto ante el avance de los insurgentes.

El presidente Biden aseguró que las tropas del ejército Afgano respaldados por ellos después de veinte años estaba en la capacidad de frenar a la Talibanes. Sin embargo, bastó el retiro de las tropas de EEUU para que las fuerzas gubernamentales empezaran a rendirse e incluso se pasaran para el bando Talibán.

En 2019  se iniciaron pláticas entre los Talibanes y el gobierno de EEUU, bajó el mando de Donald Trump. Las conversaciones iban preparando el terreno para la retirada de las tropas intervencionistas. El gobierno afgano ya preveía lo que podía suceder pero  fue sorprendido por la retirada sin anunciar de las tropas norteamericanas que abandonaron instalaciones y equipos militares que inmediatamente cayeron en manos de los insurgentes.

En la actualidad la única base militar que controla EEUU junto con sus aliados de la OTAN es el aeropuerto de Kabul desde donde se evacua a los colaboradores afganos y extranjeros que buscan salir desesperadamente del pais.

El control de la capital y de 33 provincias le da a los Talibanes el dominio del país. Sin embargo, como ocurrió en 1996, la región norteña de Panjshir permanece en manos de la fuerzas anti Talibanes que no se han rendido y pretenden mantenerse para en un futuro pasar a la contraofensiva. Al mismo tiempo, los triunfadores buscan una salida negociada que sustituir una ofensiva para aniquilar a estas fuerzas. La toma del poder por parte de los Talibanes en Afganistán implica una clara derrota para los EEUU que nunca pudieron consolidar un gobierno pro yankee ahí. Países como Rusia y China han planteado la necesidad de establecer dialogo con el nuevo gobierno; por su parte los talibanes se han comprometido a no permitir que ese pais sea base de operaciones para fuerzas terrorista así como el respeto a los derechos humanos y en particular de las mujeres.

Con la retirada de EEUU de Afganistán demuestra la debilidad del imperio para mantener su hegemonía en la región y el mundo la huida desordenada y torpe de la tropas estadounidense de este pais es una demostración de ello incluso su propios aliado como Inglaterra, Alemania y Francia aunque no lo manifiesta abiertamente lo ven como errónea la retirada.

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